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CONSOLS (los bonos perpetuos), emitidos en 1743 y vigentes hoy en día

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La historia de los Consols es la historia de la de deuda británica. Quizás la más excéntrica de todas, o lo más brillante; emitidos en 1743 y pagados desde entonces con estricta puntualidad inglesa. Unos bonos a los que ni siquiera las guerras mundiales hicieron tambalear.

Un contrato perpetuo es aquel que se paga una cantidad fija de dinero de modo periódico y que no tiene fecha de vencimiento. Desde el punto de vista de la matemática financiera, el problema es cómo valorar ese flujo de fondos. Es decir: ¿cuánto pagaría usted por acceder al derecho de percibir una cuota fija de aquí a la eternidad?. Especialmente, teniendo en cuenta que usted no es eterno.

Aquí tenemos un problema: Desconocemos la curva de intereses de aquí a la eternidad (interés al que descontaríamos los flujos de tesorería). Matemáticamente es muy sencillo valorar una renta perpetua a un tipo de interés fijo (capital inicial partido de la tasa de interés). Pero en la vida real nadie emitiría un bono con estas características ya que valorarlos sería muy, muy difícil.

Ahora bien, ¿quién estará aquí dentro de mil años? y suponiendo que esos flujos de fondos sean absoluta y totalmente seguros (ignorando el riesgo de crédito) la pregunta a responder es entonces: ¿cuánto valdría un contrato así?. Y tengamos en cuenta que son muchos los países que han entrado en default a lo largo de la historia. Especialmente nosotros, los Españoles…

Hasta en 13 ocasiones nos hemos declarado en banca rota a lo largo de la historia… pero no nos desviemos del tema.

El bono perpetuo no es solamente una curiosidad matemática, sino que fue una solución Británica. En 1743, cuando sir Henry Pelham (en representación del partido Whig, durante el reinado de George II) fue elegido primer ministro de Gran Bretaña, se encontró con que las finanzas de la Corona estaban sumidas en un considerable caos de títulos de deudas con diversos plazos, tasas y denominaciones. La solución que entonces propuso Sir Henry fue consolidar las deudas en un solo papel que luego fue apodado justamente Consol (por Consolidated Bond). Claro está que Sir Henry tuvo la curiosa e inteligente idea de no ponerle fecha de vencimiento a sus bonos: estos pagarían una rentabilidad fija del 3,5% anual en libras esterlinas, for ever and ever.

Ahora, ¿qué pasó con los Consols?. Pues que el tiempo fue pasando y los bonos se fueron pagando puntualmente. De hecho, lo único que alguna vez afectó a la seguridad de pago de los mismos fueron las guerras napoleónicas y la consecuente perspectiva, en aquel entonces inminente, de una invasión de Napoleón a Inglaterra. Sin embargo, aún así, los Consols se pagaron con puntualidad inglesa. Como anécdota interesante, estos bonos han sido mencionados repetidas veces en la literatura victoriana, por ejemplo en David Copperfield, de Charles Dickens, y en Vanity Fair, de William M. Thackeray.

Sin embargo la rentabilidad de estos no ha sido constante en el tiempo. Al poco de morir Sir Henry, en 1757, la corona redujo la tasa del cupón al 3%. 120 años después, en 1888, George Goschen, chancellor of the Exchequer (equivalente a nuestro ministro de Economía) volvió a reducir la tasa, esta vez al 2,75%. Por otro lado, el ministro Goschen (1923), indicó que estos bonos podrían ser recuperados por la Corona si así lo dispusiera el gobierno, pero sólo mediando una ley del Parlamento y siempre respetando el valor par, es decir, el 100% del valor original (sin “quitas” o cosas por el estilo).

Los Consols existen a día de hoy y constituyen una parte “relativamente pequeña” de la deuda pública británica. Dado que tienen una tasa de cupón relativamente baja, es poco probable que la Corona quiera recomprarlos algún día, con lo que los Consols son considerados un bono perpetuo y una parte de su historia. Una parte que demuestra la puntualidad Inglesa, por lo que sería extraño que desapareciesen.

No hace falta decir que desde la creación de los Consol Bonds, Inglaterra no estuvo ni remotamente cerca de ser un país tranquilo: sufrió guerras, crisis, escándalos políticos, recesiones económicas, conflictos sindicales, luchas sociales y los bombardeos de la Luftwaffe (aviación alemana). Sin embargo, las instituciones británicas mantuvieron una envidiable estabilidad, en tanto que los Consols siguieron, año tras año, pagando su deuda en tiempo y forma. De hecho, los Consols permitieron al gobierno inglés hacer realidad el viejo sueño de todo político: financiar al Estado a tasas ridículamente bajas.

¿Quién no iba a invertir en un papel que se pagó puntualmente durante más de 200 años y que sobrevivió al mismísimo Napoleón?

Espero que os haya resultado curioso.

Un saludo a todos.

 

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2 comentarios

  1. […] caso curioso es el de los Consols (los bonos perpetuos), emitidos en 1743 y vigentes hoy en […]

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