Proyecto Ayuda a Empresas

Inicio » Riesgos » Fraudes (riesgos parte II)

Fraudes (riesgos parte II)

Únete a otros 1.213 seguidores

Categorías de artículos


Cuando una empresa es contactada por un cliente nuevo que desea comenzar a comprarle material, puede surgir la duda de si el potencial comprador que se presenta es real o puede ser causante de un fraude. Se trata de un tema muy delicado, ya que los signos que podemos apreciar son sólo eso, signos, indicios, sospechas, y por desgracia hasta que no hay certeza del impago, no es posible afirmarlo. Hay que tener cuidado por tanto, ya que la relación comercial con el cliente puede deteriorarse si no se actúa con mucha discreción.

No hablamos de fraude en el sentido estricto de una entidad que realiza una estafa con pagarés, suplantación de identidad, captación de personas para su red o la típica empresa fraudulenta de estructura piramidal, que tantas veces oímos nombrar en la televisión. En este caso nos referimos a compañías que, tras conseguir ventas a crédito por parte del proveedor, desaparecen sin pagar lo acordado y revenden la mercancía por su cuenta con diversos medios. Nunca podemos estar seguros de cuándo esto va a ocurrir o no, pero hay algunas pautas que puede ser útil conocer para estar atento en caso de detectar algún signo sospechoso.

El sector más afectado normalmente por este tipo de fraude es de la alimentación, sobre todo la fruta y la verdura, y productos que pueden alcanzar gran valor como el aceite de oliva o el jamón. Pero también en otro tipo de actividades tan diversas como el calzado o la electrónica, aunque suele ser menos habitual.

Este tipo de empresas suele contactar directamente con el vendedor sin que éste les haya hecho objeto de campaña alguna o promoción. En ocasiones actúan en ferias de muestras, haciéndose pasar por compañías que se interesan por los productos expuestos, y pueden ser tanto españolas como extranjeras . Hay que estar atento a nombres sospechosos, a nombres en inglés (sobre todo si son compañías nacionales), que parecen novedosos como por ejemplo “Business Intelligence SL”, “Global Comerce Design”… incluso en una ocasión se dio un fraude muy famoso con una empresa llamada “Safatse Somit”, que leído al revés es claramente “Timos Estafas”. También es común el apellido “Import / Export”, sin embargo muy usado por casi todas las empresas de fruta y verdura que compran y venden en el extranjero.

Como en el mercado global actual es muy común que las empresas usen denominaciones en inglés u otro idioma para facilitar su salida al exterior y diferenciarse de la competencia, esto sólo no es suficiente, pero hay otra clave que llama más la atención: cuando la actividad de la empresa compradora no cuadra con la de la vendedora. Por ejemplo, cuando el proveedor vende fruta y la empresa que hace el pedido se dedica al calzado. O cuando una empresa aceitera se encuentra con que es contactada por un cluente llamado “Marketing Square Export” que supuestamente se dedica al comercio de material informático.

En contra de lo que se puede pensar, no se trata de empresas nuevas creadas recientemente con este objeto. Es normal que si buscamos la ficha de la compañía, aparezca constituida hace unos cuantos años, que sea incluso antigua. Naturalmente no ha estado durante 20 años dedicándose a esto, por lo que suele tratarse de sociedades que no tienen actividad y se reactivan para ello. Hay que estar atento por tanto a: cambios recientes de administrador, múltiples cambios de domicilio social y de objeto social, y el histórico de los mismos. Hay empresas cuya actividad consiste en crear y dar de alta compañías que posteriormente no operan, sino que son vendidas a aquellas personas que desean crear un negocio y desean ahorrarse los trámites de constitución. Esto no es delito ni mucho menos, pero ocurre que este tipo de sociedades creadas “a la carta” son carne de cañón para operar de forma fraudulenta una vez traspasada su titularidad. Así pues, conviene documentarse sobre el primer administrador que tuvo la compañía y los años que ha permanecido o no en activo. Con un rápido estudio de las cuentas anuales, es fácil ver si la empresa ha tenido actividad o no, por ejemplo, si apenas presenta cifras en sus balances y no registra facturación.

Otra característica que puede llamar la atención es que, tras muchos años sin depositar cuentas en el Registro Mercantil, de repente se depositen las de varios ejercicios a la vez. O que, tras algunos años con estados financieros negativos, las cuentas de la compañía sean muy buenas, ya que aparentemente se trata de empresas con balances y cuenta de resultados perfectamente saneados. El acceso todas a estas informaciones es mucho más fácil si abonamos el pago o la suscripción a páginas de fuentes de información que nos puedan aportar los datos.

Por último, si varios signos de los comentados han resultado sospechosos, conviene saber la forma en la que actúan habitualmente estas empresas. Lo normal es que, tras hacer dos o tres pedidos pagados al contado, incrementen bruscamente la cantidad y deseen pagar a crédito. Hablamos de cambios muy bruscos en la facturación, ya que es normal que a medida que avanza la relación comercial se solicite más material y se pida el pago aplazado en base a la confianza que se desarrolla. Si hay serias sospechas, lo mejor es exigir el pago al contado o cubrirse de alguna forma, por ejemplo solicitando un aval como garantía. Otra posibilidad de estar seguro, es personarse en la dirección de la empresa y comprobar si realmente está operando allí donde indicó. Se han dado casos de empresas cuyo domicilio social era una oficina vacía o un local comercial desolado, y obviamente, sin empleados.

Recordar una vez más que toda precaución es poca, pero no podemos guiarnos por sospechas ni acusar a nadie de una actividad ilícita que desconocemos. Conviene por tanto estar en contacto con profesionales y colegas del sector, incluso empresas de la competencia, para indagar sobre la experiencia que tienen con el cliente, si lo conocen, desde cuando… y por supuesto, recordamos, actuar siempre con mucha cautela, ya que crear desconfianza en la relación con un cliente puede ser algo de lo que nos arrepintamos.

Anuncios

Deja un comentario... y gracias!!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: