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El Banco Central Europeo en la crisis

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Parece que las bajas temperaturas no consiguen contagiarse a los mercados financieros, y ni los gobiernos de tecnócratas de Italia y Grecia, ni el cambio de gobierno en España, han conseguido relajar las tensiones en los mercados de deuda; y hoy por hoy, todo lo que suena a Europa resuena como arriesgado.

En el artículo de esta semana quiero exponer una de las características económicas de los Bancos Centrales, y que el BCE, bajo la presión de Alemania, se niega a asumir. Este artículo representa mi opinión respecto de los temas que menciono, y por supuesto hay muchas maneras de mirar a la economía, y también a la actividad de los bancos centrales.

Una de las habilidades de los bancos centrales es la de “imprimir dinero” es decir, pueden crear dinero de la nada, y por tanto inyectarlo en el sistema, con objetivos muy diversos. Sin embargo esto tiene grandes riesgos, siendo los mayores la inflación descontrolada que se puede producir, y que generaría una gravísima crisis a posteriori muy difícil de solucionar.

Muy relacionado con esta capacidad, se sitúa la de “Prestamista de último recurso”. Esta capacidad permite al banco central adquirir deuda (o prestar dinero, visto desde el otro lado) de cualquier entidad o gobierno, cuando nadie quiere hacerlo. Esta capacidad es altamente discutida en los círculos económicos por los peligros implícitos que tiene, ya que si se permite a los gobiernos gastar sin consecuencias, porque se creen a salvo gracias a su banco central (o porque lo tienen bajo su control) pueden abusar de dicho apoyo. Sin embargo este préstamo quita credibilidad a la moneda, reduciendo su tipo de cambio y esto reduce el atractivo de los inversores en la zona y en su deuda; incrementando así la dependencia del banco central.  Romper los círculos viciosos de la inflación o del descrédito son muy complejos y usualmente económicamente muy dolorosos.

La pregunta que debemos hacernos ahora es, ¿es suficientemente doloroso el momento actual como para cambiar las reglas de juego del BCE? Si es así, el BCE podría solucionar la crisis de deuda de un plumazo, extendiendo crédito sin problemas a los países en dificultades como Grecia, Irlanda, Portugal, Italia o España… El coste inicial probablemente sería la negativa a ultranza de Alemania, que podría incluso salir de la unión monetaria si se viese obligada a aceptar dichas condiciones. Los políticos de la UE tienen que decidir, y el BCE debe actuar responsablemente, pero más difícil aún es saber cuál es la decisión correcta.

Si el BCE no actúa más seriamente, España o Italia podrían quedarse sin crédito y son demasiado grandes como para ser rescatados; y si el BCE compra deuda de dichos países, los riesgos inflacionistas y de descrédito son muy elevados, y estos efectos se extenderían a toda la unión monetaria y no solo a los países bajo presión de los mercados.

El artículo de esta semana ha sido corto, pero espero que haya abierto debate en las mentes de los lectores, y que estos formen su opinión acerca de lo que creen adecuado, ya que es algo que merece la pena conocer para poder opinar.

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