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Sopa Campbell: un icono de la publicidad y del arte

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¿Quién podría imaginar que una mera lata de sopa pudiera convertirse en un icono no sólo  de la publicidad sino de la historia del arte?

En otras ocasiones he hablado sobre la importancia de la cultura de masas y de la denominada “alta cultura” en la publicidad y como a su vez, ésta puede llegar a influir en el más admirado arte. Esto es básicamente la esencia del Pop Art, un movimiento pictórico que surgió a mediados de 1950 y que subraya el valor iconográfico de la sociedad del consumo.

¿Pero cómo empieza esta bella relación entre una lata de sopa, la publicidad y Andy Warhol?

La sopa condensada fue producida por primera vez en 1860 por la Joseph Campbell Preserve Company. En sus inicios, la compañía estaba formada por un vendedor de fruta llamado Joseph Campbell y un hojalatero llamado Abraham Anderson, que vendió su parte a Campbell tan sólo 4 años después de la creación de la compañía, la cual se conoce actualmente como Campbell Soup Company.

A raíz de la inmortalización por Andy Warhol de la lata de sopa Campbell en 1962, el producto se ha convertido en un  icono del arte, de la sociedad del consumo y de la publicidad. ¿Pero por qué decidió el artista pintar una mera lata de sopa? Según Robert Hughes (1991: The shock of new) “a Warhol le encantaba la monotonía peculiarmente inerte del producto masivo; una serie infinita de objetos idénticos –latas de sopa, botellas de Coca-Cola, billetes de un dólar o la mismísima Marilyn Monroe- dibujados una y otra vez”.

De hecho, es precisamente esta monotonía la seña de identidad de la marca Campbell, ya que, sea una sopa de pollo, fideos o una crema de champiñones el packaging es absolutamente idéntico.

Se trata de un diseño simple y uniforme. Los consumidores no comparan una sopa de de tomate, sino una sopa Campbell. La marca es reconocida a nivel mundial, pese a que no se comercialice en muchos países. ¿Pero, cuáles son sus secretos de éxito?

Según Matt Haig, el éxito de la marca viene derivado de cuatro premisas:

Uniformidad: en plena ebullición del Pop Art y de la exaltación crítica de la sociedad del consumo en EE.UU., Andy Warhol vio en una insignificante lata de sopa de tomate un símbolo representativo de la uniformidad y la producción en masa.

Dureza de corazón: La sopa Campbell ha estado bajo las manos de dirigentes muy focalizados en el crecimiento y el beneficio, sin importar la necesidad de cierre de fábricas, lo que le ha permitido sobrevivir al paso del tiempo.

Conveniencia: la sopa condensada es un producto de conveniencia. La fuerte identidad  visual que Campbell creó apoya esta característica. Es un producto que no requiere de grandes reflexiones de compra y que siempre viene bien tener.

Diferencia en el interior: Según Robert Hughes, Warhol estaba fascinado por “la forma en que la publicidad promete que la misma bazofia con diferentes etiquetas te proporcionará gratificaciones especiales, irrepetibles”. Warhol podría haberse quedado hipnotizado por el efecto de cientos de latas idénticas a lo largo de una estantería del supermercado.

La lata de sopa Campbell es una de las imágenes más reconocidas no sólo por cualquier americano sino también a nivel mundial, del mismo modo que sucede en España con las marcas Chupa- Chups y Cola-Cao. El envase, tanto a nivel publicitario como a nivel artístico, es presentado frontalmente siendo bien visible el logotipo de la marca.

La obra sugiere una uniformidad mecánica que se repite. Se trata de una representación banal y cotidiana del espíritu de la sociedad del consumo y la cultura de masas. Warhol representa con su obra una imagen similar a las reproducciones publicitarias que pretende provocar e incluso ridiculizar la sociedad de consumo americana. Y es que Warhol fue en sus inicios publicista, ilustrador y decorador, por ello no sorprende la estética elegida para su obra.

A pesar de que Warhol plasmara en su pintura el rechazo del modo de vida norteamericano, donde los objetos se convierten en protagonistas mientras que las personas sufren una progresiva deshumanización, lo cierto es que la representación de la famosa lata de sopa de tomate fue la mejor publicidad para la marca Campbell y actuó precisamente como motor del consumo masivo, siendo un icono de todo aquello centro de su crítica.

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